miércoles, 7 de mayo de 2014

¡Gracias, Mago!

Ella, era de esas personas que creía que estar era suficiente. Nunca había pensado que tuviera algún tipo de magia. Se le había dicho siempre que eso estaba destinado a gente diferente; más guapa, más interesante, más carismática. Estar, era suficiente.
Él, era una especie de nigromante del bien. De los que hay pocos. Siempre pendiente de adivinar el futuro, de sacar a relucir la magia en aquellos en los que ya la había visto, sólo Él.

No era un hombre especialmente guapo, ni mucho menos simpático pero su sola presencia siempre llenaba de luz los espacios que ocupaba, por más inmensos que ellos parecieran. Aquellos que habían sido tocados con sus enseñanzas siempre volvían por más, aunque en algún momento se separaran de ellas para conseguir su propio camino.
Ella, no entendía muy bien cómo había seres como Él, que siempre estaban bajo la luz brillante. Que siempre deseaban ser vistos, escuchados, notados... Era todo lo contrario a ella, que se escondía tras sus barreras que tan fácil construía. Era la posición más cómoda.


Sus paseos por el Templo, como le gustaba decirle Él, sufrieron un cambio aquel día en que decidió reclutarla. El gran mago ya había terminado sus proyectos anteriores y ahora se embarcaba en algo nuevo en el que lograría juntar aprendices tan distintos como talentosos para lanzarlos a un mundo nuevo que Él ya había visualizado.


Y un buen día se hizo la música. Ella tuvo, por primera vez, que dar un paso al frente. Tuvo que mostrarse y comenzar a creer en sus dones. Esos que sólo alguien como Él podía notar y que en los que sólo Él había creído hasta ahora. Ella comenzó a crear sus sortilegios y poco a poco se supo destinada a enseñarlos al mundo.


Gracias a Él, su vida cambió para siempre. Consiguió su mitad de luz que estaba tan cerca pero que en oscuridad nunca habría podido verlo. Encontró la suprema felicidad que le proporcionaba la música. Pudo sumar a su familia otras personas que habían sido tocadas por Él. Y supo que podía confiar en ella misma y en lo que quisiera emprender de ahora en adelante.

Siempre se pensó que estaría más tiempo en nuestra presencia. Él siempre los preparaba para su partida temprana ya que sabía que si vives con intensidad te cansarás un poco antes. Aunque ahora sea mucho más difícil verlo y casi imposible tocarlo, su presencia está en todos lados. Los que fueron bendecidos por su magia tienen la virtud de hacerlo sentir aunque no esté. Sólo uno de los grandes tiene la capacidad de transformar vidas tan diferentes en formas tan variopintas. Y sólo un grande tiene una despedida tan sentida como Él.

¡Adiós al gran maestro!





    

jueves, 9 de enero de 2014

¡Ya no quiero la receta!

Llevamos unos cuantos años (por no decir muchos) preguntándonos cuál es la forma de acabar con la delincuencia, el desabastecimiento o la corrupción en Venezuela. En mesas de restaurantes, en estados de Facebook, en inmensas colas de supermercados o en interminables listas de "reply" en Twitter. Incluso ya se nos van las horas con nuestras familias tratando el tema en las cenas de navidad o día de las madres mientras los niños se sientan frente a los televisores con videojuegos tan violentos como los periplos de "Hernancito" y oyen a su padre decir cosas tipo -Habría que meterse en esos barrios y matar a todo lo que se mueva-. Radicalismos aparte, lo cierto es que a muchos les hemos oído buenas ideas, que si fueran llevadas a cabo (a menor o mayor escala) quizás podrían funcionar. De hecho, hay municipios que han bajado su tasa de homicidios, así que sabemos que algo se puede hacer.

Pero, ¿qué pasa cuando uno ya no quiere la receta salvadora? Yo me encuentro en el punto exacto en el que decidí que no tengo ni idea qué hago acá, quién me dejó abandonada en este sitio tan raro con gente a la que no entiendo. No quiero salvar a Venezuela. Honestamente ya no me importa ni un pito qué le pasa o le va a pasar. Simplemente estoy mandando un SOS para que alguien me rescate y los demás que vean cómo resuelven porque me harté de remedios caseros que no son más que paliativos de una enfermedad terminal.
No tolero más a los nostálgicos que hablan del talante del venezolano (¿talante dices? los que nos calamos una cola de hora y media para que nos dejen COMPRAR un paquete de harina y uno de papel de baño no tenemos ningún tipo de temperamento). Me aburren sobremanera los come flor que siguen con el cuento de "Soy desierto, selva, nieve y volcán", por favor, casi todos los países interesantes del mundo tienen nieve (pero de la de verdad, donde puedes esquiar), tienen dunas (hasta rallys y esas cosas hacen), pueblitos recónditos donde pasar vacaciones y playas bellísimas donde pueden ir todos a disfrutarlas.
Porque en Venezuela, ir a Mérida, por ejemplo, es un tema. Las 13 horas por una carretera donde te pueden matar si te paras a cambiar el caucho que se te pinchó por culpa de un hueco del tamaño de una rueda de camión acostada que lleva más de 6 años ahí, las tienes que sobrellevar con la ausencia parcial o total de gasolineras decentes con baños, sitios para descansar o comer. (Eso sí, gasolina bien barata). Digamos que llegamos sin mayores contratiempos y salimos a pasear. La heladería de los mil sabores sólo tiene 23 porque no hay leche para prepararlos, fail. El teleférico no sirve porque no hay repuestos desde que se dañó hace 2 años, fail. Te toca ir a la Venezuela de Antier a tomarte fotos y pagar alrededor de 300 Bs. por persona para hacer algo después de 26 horas de viaje en carro, que vas a odiar porque resulta que tienes que ponerle un chip de turista para que te dejen echar gasolina, ya que los estados fronterizos tienen ese detallito del contrabando.

Margarita, por su parte, es un paraíso de entre 6 mil y 10 mil bolívares semanales, por persona. Así como nos toca a nosotros irnos en ferry o avión, le toca a los alimentos y demás productos. Si los anaqueles de Caracas están vacíos, no traten de imaginar los de la isla. Una familia decidió irse en avión para ahorrarse la cantidad innecesaria de horas manejando hasta Puerto La Cruz (que es aun peor carretera que la que va a occidente y por lo tanto, más peligrosa en todo sentido) y el trayecto en el barquito que le decían que era súper rápido y llegaba en 2 horas (cuando en realidad son 4 como siempre), se pegó más de 1 día esperando encima de su equipaje porque hay retraso en todos los vuelos naciones y las aerolíneas no se hacen cargo de estadía ni comida porque eso son cosas de los países desarrollados, no de Venezuela. Resulta entonces, que llegué yo primero a Madrid que ellos a "laisla" que queda a 33 minutos de la capital. Y para encerrarse en el hotel porque los motorizados se meten en el Sambil a hacer caballito... o mejor que no se queden en el hotel, porque después llega un grupo comando y los roba a todos. ¡Que estrés!
Y que nadie ose nombrarme Los Roques. Porque sí, es bellísimo y los actores y cantantes vienen a disfrutarlo. Claro, es que con lo caro que es, sólo ellos pueden darse ese lujo. A los humildes mortales venezolanos nos toca conseguir un ofertón que nos permita conocer el archipiélago en un "full day". Su precio va desde los 5 mil a los 15 mil e incluye boleto aéreo en una tara que siempre sientes que se va a caer y unos refrigerios que no quiero ni imaginarme con este desabastecimiento.

Así, puedo enumerar cada uno de los preciosos y variados destinos turísticos de este país en el que vivo y decirles por qué no deberían gastar ni 2 centavos en visitarlos. Porque esos 2 centavos, en Venezuela hay que trabajarlos durísimo. Y rendirlos. Eso de que hacer mercado, sin carne ni pescado, salga en 3 mil bolívares quincenales (tomando en cuenta que no conseguimos leche, azúcar, papel sanitario o harina de ningún tipo) es de locos. Que hay que pagar los 1000 Bs. de seguro porque, asumámoslo, no hay ni un hospital público que sirva para nada porque ninguno tiene insumos y la gran mayoría cierra sus emergencias y quirófanos por esa razón. Sumamos a eso el colegio de los chamos (Porque si no quieren que estudien con "El Adolfito" no los metan en un liceo o un Simoncito), sumen también la televisión por cable ya que no hay canales decentes en la tv pública nacional (no es sifrineo, son sólo 7 canales chavistas, uno con narco novelas y Vale TV) y adicionalmente el seguro del carro (porque con la inseguridad fijo un vidrio nos rompen o un motorizado nos patea el retrovisor) y demás servicios como teléfono, Internet, electricidad y condominio. Claro, condominio si es apartamento es tuyo porque sino, tienes que pagar un alquiler que es 4 veces el sueldo mínimo en una zona media/mala de la ciudad.

A todos los que insisten en venir a visitarnos porque les gusta el turismo de aventura les digo ¡Bienvenidos al país donde un camionetero es Presidente de la República!; ¡Bienvenidos al país donde hay un ministro llamado El Potro Álvarez que canta reggaetón!; ¡Bienvenidos al país donde los que cargan las maletas en el aeropuerto también se las roban!; ¡Bienvenidos al país donde la velocidad de conexión a Internet es de 0.9 mb!; ¡Bienvenidos al sitio donde las noticias del Chigüire Bipolar se hacen realidad!

Así que lo lamento mucho por mis padres y amigos si se quieren quedar en Venezuela, pero yo no. He decidido que odio este país y no me da la gana de disfrutarlo, ni salvarlo, ni un carajo. No me den ninguna receta salvadora porque no la quiero ya.

miércoles, 6 de febrero de 2013

No te tomes el día libre.

No todo el mundo tiene la oportunidad, pero yo puedo regodearme con tener un grupo de amigos lo suficientemente cultos e interesados en el acontecer mundial para tener muchas discusiones, a veces estériles y en ocasiones vigorizantes, con las que podríamos terminar con algo de reconcomio pero que, al final, nutren nuestras mentes.

La política, como es normal, suele ocupar la mayor parte de las noches de argumentos. Si hablamos de Venezuela nos va bastante bien, porque todos compartimos el gen anti chavista con la variante del radicalismo. Unos nos conformamos con verlos fuera del poder, otros desearían verlos fusilados en un paredón como en épocas menos civilizadas. Los problemas vienen cuando comenzamos a meter nuestras tendencias profundas y a culpar a una o la otra de los males actuales.

Que si la derecha y el capitalismo salvaje han producido un rencor en las clases desfavorecidas que ahora desean la reivindicación de sus derechos, que si la utopía del socialismo ha dejado en el pueblo la sensación de "No hago nada, dámelo todo". Al final, terminamos insultando al que piensa distinto sin pensar en que somos amigos y por ende nos importan sus sentimientos y si les hacemos daño o no. Nuestras convicciones se superponen a nuestros afectos y es cuando los -Todos los socialistas son unos mediocres conformistas- o los -Esa gente de derecha que son racistas y snobs- causan un daño profundo, que aunque no vayan a determinar el final de nuestra relación, sí lo hace en los tópicos que puedan ser escogidos la próxima vez. Y es cuando nos vemos encaminados a hablar de algo y preferimos levantarnos de la mesa para no volver a ser insultados.

Los que aun nos quedamos defendiendo lo que pensamos podemos ser llamados intensos, pero a veces y solo a veces, ocurre que pudiéramos entendernos. Resulta que, en algunos tópicos podemos ceder y simpatizar con el otro. Es cuando digo -Yo soy socialista, pero no estoy de acuerdo en subvencionar todo como pasa en muchos países- o -Sabes que no todos los capitalistas son de ultra derecha- y comienzan a verte con cara de "No puedes serlo todo". Porque en el mundo en el que vivimos hoy en día, no abres tu mente, sino que te vendes. Si estás en contra de las corridas de toros no puedes admirar a los toreros, si odias a Chávez no puede gustarte Obama, si eres objetor de conciencia no debes tener un amigo policía. En tiempos modernos, estamos etiquetando a la gente como si se tratara de principios de siglo XX.

Veo con horror como poco a poco estamos volviendo al "Cada oveja con su pareja", a preguntarle a tu prima -¿de dónde es la familia de tu novio?-, a pensar que si estudias en un colegio "bien" vas a ser mejor persona que alguien de uno menos "bien". Lo más detestable es sentirse excluido. Sentir que si no se piensa igual se está en el camino equivocado.

En plena era de la globalización, me deprime pensar que no podamos aprender de los que son distintos. Que no toleremos y aceptemos las costumbres e idiosincrasia de aquellos que, aunque no entendamos, pueden enseñarnos miles de cosas.

Es tan retrógrado aquel que se niega a que los homosexuales puedan casarse como el que agrede al que va a una corrida de toros. Pero es igual de rancio el que no sepa respetar a aquellos que odian lo que uno aprueba. El día que seamos capaces de abrir nuestra mente con serenidad y racionalidad no nos mataremos por pedazos de tierra, colores de la piel, religiones o ideologías políticas. Cierro con una frase de Bob Marley en el 68 aniversario de su nacimiento "La gente que está tratando de hacer este mundo peor no se toma ni un día libre, ¿cómo podría hacerlo yo?" Así que no te tomes el día libre y comienza a profesar la aceptación.

domingo, 30 de septiembre de 2012

¡No es momento para las chayotas, ahora hay que ser parchitas!


Escribo este post el último día de septiembre. Pasé un mes entero negándome a volver a escribir sobre política, pero es casi imposible cuando estamos a una semana exacta de uno de los eventos políticos más importantes del país en el que nací, Venezuela.

No hay mesa en restaurantes, parada de autobús o cola de banco en la que no se esté hablando de lo mismo. Tendencias, encuestas, dudas sobre la salud del presidente... las elecciones son el tema de moda y nadie se siente excluido porque Chávez ha logrado que hasta los niños lo odien o lo amen.
Ver a mi primita de 2 años gritando "Capriles, Capriles" o a una gordita en bicicleta por la plaza con una franela horrible con los ojos de Hugo dibujados me hace dudar de la existencia de los "Ni - Ni". Yo no entiendo cómo es posible que en un país tan polarizado como este, haya gente indiferente hacia un sector u otro. ¿Cómo hay personas que no se consideran chavistas ni opositoras? ¿Qué pasa por la cabeza de un "no chavista" que aun no tiene claro si va a votar por este o aquel? No puedo creer que no entiendan lo que está en juego. Que la cuestión ahora mismo no es si Henrique es el tipo que llena todas nuestras expectativas como el presidente ideal que quisiéramos para Venezuela, sino que es el único que puede medirse a Chávez, el único por el que se puede votar si no quieres hacerlo por el presidente.
Excusas como "Yo no se si votar por él porque es del Opus Dei", "Yo no quisiera votar por él porque dijo que los europeos olíamos mal", "A mi no me gusta porque dicen que es gay", "No lo tengo claro porque es de derecha" son algunas de las que usan los nefastos "Ni - Ni" para apoyar su razón de no estar decididos a siete días para decidir el futuro de la nación.
Cuando uno ve a los principales hombres y mujeres del gobierno se da cuenta de lo que han obtenido del país. Iris Varela, Juan Barreto, María Cristina Iglesias, el presidente, por nombrar sólo algunos, tienen un sobrepeso de más de 10 kgs unos trece años después de su llegada al poder. Como los burgueses del medioevo, se ven rozagantes, casi al nivel de explotar porque arrivaron siendo unos "muertos de hambre" de izquierdas y ahora se van como el mejor rey barroco. Llenos de lujos, con joyas y casas opulentas, cientos de negocios que lograron gracias a favores y amenazas. Las hijas presidenciales se rodean de dólares, cantantes y actores de Hollywood mientras profesan su amor al socialismo y las tendencias comunistas.
Un diputaducho oficialista como es Robert Serra se pasea por Caracas con 2 guardaespaldas, mientras asesinan a 100 personas cada fin de semana en la misma ciudad. Trancan avenidas para que sus costosísimos carros del año, blindados, puedan circular sin que el ciudadano común pueda estorbar. Persiguen a todos los que nos atrevimos a firmar para convocar el referendum revocatorio que, en teoría, debía ser tan secreto como los votos, pero que fuimos regalados por un Consejo Nacional Electoral a un diputado que ahora mismo se debe estar quemando en la quinta paila del infierno. Miles de personas perdieron sus puestos de trabajo en empresas estatales por ejercer su legítimo derecho a sufragar en ese referendum. Gracias a la lista Tascón, fuimos marcados como los judío de los guetos nazis.
Hemos tenido que correr por nuestra vida en marchas y concentraciones opositoras, mientras que asesinos de los Círculos Bolivarianos (armados y apadrinados por el partido de gobierno) y ciudadanos enloquecidos por su discurso violento, como Gouveia, asesinaban gente a mansalva, sin mayor castigo.
Nos cerraron un canal de televisión, cientos de emisoras radiales, sólo para apoderarse de esos espacios y regar su propaganda de odio e irrespeto e hicieron de tipejos como Mario Silva, unos héroe nacional revolucionario.
 Hugo siempre ha ganado cuando se medió hombre a hombre en unas elecciones. Henrique también. Arias Cárdenas y Rosales nunca representarían opciones reales de voto si no hubiera sido porque se medían contra Chávez. Votamos por ellos, porque eran los únicos que estaban. Esta vez es diferente. Capriles Radonski no sólo es el único. También es el mejor. Fue el presidente más joven de la cámara de diputados de Venezuela, ganó las 2 veces (seguidas) que se postuló a la alcaldía del Municipo Baruta y ganó la única vez que participó en la elección para la gobernación del estado Miranda, contra uno de los hombres duros del chavismo, Diosdado Cabello. Cuando le dictaron auto de detención por su presunto hostigamiento a la embajada de Cuba durante los sucesos del 11, 12 y 13 de abril, se presentó valiente y cumplió su pena de 4 meses preso (pudiendo huir a otro país) en la celda de al lado del asesino Gouveia (quien entraba y salía cuantas veces quería del recinto) Quienes visitan el estado que acaba de gobernar, pueden constatar, además, que es un hombre muy querido por su incansable trabajo por la entidad.
Mi tia Mary una vez me dijo "No hay nada más chimbo en la vida que ser chayota. Eso no tiene sabor, si le pones sal sabe a sal, si le pones azúcar sabe a azúcar. En cambio, debes ser parchita. No todo el mundo la ama, pero su gusto es siempre el mismo, no cambia por lo que le pongas. Siempre prevalece su sabor." Así que no seas chayota... vota! Vota, porque no sabemos si algún día ya no tendremos el derecho a hacerlo. Vota y vota bien. Es hora de pertenecer a un sitio, a una tendencia, a un movimiento. Que en tu conciencia no pese el haberte contagiado de desdén e indiferencia en el peor momento para enfermarse de eso. Hay un camino hacia el progreso, no nos dejes abandonados en el del retraso.

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Y ese es chavista o de los nuestros?

Rubén Limardo Gascón me dio más que una medalla olímpica. Me dio la inspiración necesaria para escribir mi blog luego de un mes de total sequía. Julio pasó sin pena ni gloria en mi cabeza semiliteraria porque la Eurocopa y los Juegos Olímpicos me tenían atestada. Las vacaciones de verano hacen que no ocurra nada interesante a mi alrededor y, por ende, mi musa se toma esos días libres. Lo cierto, es que creo que lograré concretar algo.

Desde hace unos 10 años, cuando un venezolano conoce a otro lo primero que pregunta es "¿Y este es chavista o de los nuestros?" Ya sea en una reunión familiar cuando te presentan al nuevo novio de tu prima, en el trabajo cuando eligen al jefe de turno o viendo a un artista en un programa de entrevistas. El hecho es que se debe escoger un bando, ya que los "NI - NI" son aun más repudiados porque los persigue la eterna sospecha de pertenecer al otro grupo pero no querer reconocerlo. Nadie se salva de la fatídica pregunta, por más cantante ganador de Grammy o medallista olímpico orgullo venezolano que seas. No nos importa qué ni por qué sino con quién.

Todos los que hemos hablado pestes de Pastor Maldonado ahogábamos un gritico en las últimas curvas del Circuit de Catalunya porque, muy en el fondo queríamos que ganara. Nos olvidamos de los millones de dólares que PDVSA le da a un tipo que hace algo tan elitista como la Fórmula 1 mientras sonaba el himno nacional, pero volvimos al odio inicial cuando escribió "Viva Chávez" en su twitter personal. Nos debatíamos entre alegrarnos por ver a un venezolano en lo más alto del podio de la F1 y el "Ese tipo no me representa" por la repulsión de saber que es chavista. Discutimos entre amigos porque unos veían el lado bueno y otros no. Las conversaciones subían el tono mientras utópicos y cínicos exponían sus razones.

Nos asombramos de que los españoles celebren las medallas en base a si los atletas son comunidad autonómica o no. No comprendemos que se preocupen por saber de qué localidad son. ¿Pero no estamos haciendo lo mismo nosotros al investigar a cada uno de los que participan representando al tricolor nacional? ¿No somos igual de sectarios cuando nuestros comentarios (después de ganar la 2da medalla de oro en la historia) son "¿Viste lo que dijo el tipo en Tves?" "Ay sí, ahora dice corazón venezolano, pero está viviendo en Polonia y no sufriendo el gobierno de Chávez"? Tanto daño nos ha hecho esta polarización política que no sabemos disfrutar de las pocas cosas buenas que se relacionan con nuestro país.

Yo, por mi parte, me voy a dedicar por alegrarme por aquellas personas que dejen el nombre de mi país en alto. Con tanto chavista poco preparado en puestos importantes, necesitamos a los que sí se preocupan por hacer las cosas bien. No me interesa quién sigue a quién, mientras esa persona trabaje y se merezca todos y cada uno de los dólares que está recibiendo. Limardo, la Vinotinto, Andreína Pinto, Subirats... esos son a los que hay que apoyar siempre, más allá de su tendencia política. Habiendo tanto aprovechado como Hanny Kauan, los Cadillacs, Mario Silva que no son más que parásitos de lo que le queda de fama a esta revolución rojo rojita que nos mal gobierna ¿Cómo perder tiempo y energía en criticar a quienes nos enaltecen, más allá de quién mande?.

En los países con poca historia deportiva como este, en ocasiones hay que bailar con la más fea. Y no queda ningún tipo de duda acerca de quién es la bailarina designada. Con una administración pseudosocialista, pseudocomunista, pseudodemocrática, si quieres ser un campeón, tienes que bajar un poco el tono y decir la típica frase "Nosotros somos representantes de todos los venezolanos y no nos metemos en política". Caminar rápido y que se note poco tu presencia. Pero por ahora, sólo me queda decir: ¡Gracias Limardo! ¡Eres grande!










miércoles, 13 de junio de 2012

¡Yo sí soy pastelera!

Venezuela es un país intolerante. Atrás quedaron los años en que se recibía con los brazos abiertos a emigrantes de todas partes del mundo, esos tiempos en que nos sentábamos en la misma mesa adecos y copeyanos, unos de izquierdas y otros de derechas. El momento más tenso provenía de las finales del beisbol y sólo si se jugaba entre caraquistas y magallaneros. Eso sí, siempre se resolvía brindando la ronda de cervezas. Ahora, el gobierno chavista se ha encargado de despertar un odio que quizás ya nos teníamos, pero que cortésmente nos obligábamos a esconder. Todos los días escuchamos de un bando y del otro razones para aborrecernos. Comenzamos a juntarnos con "los nuestros" porque a los otros no los toleramos.

A la animadversión por tendencias políticas, el estatus socioeconómico y los gustos musicales se suma ahora el fútbol. Digo ahora, porque la culpa es completamente de la Vinotinto. Cuando éramos malísimos y no le ganábamos a nadie, los hijos de españoles y portugueses, sólo sentíamos desprecio por los italianos (y ellos por nosotros) o por los madridistas (y ellos a los culés)

La felicidad que debería embargarnos por tener un equipo medianamente competitivo que represente a nuestro país creó al "Ejército Anti Pasteleros" (E.A.P) ¿Qué es un pastelero? Según lo que me habían enseñado toda la vida, eran personas que hacían pasteles. Pero ahora, en Venezuela, ser pastelero es malo. A algún desadaptado del Caracas F.C se le ocurrió el término y estoy completamente segura que tendría algo que ver con las panaderías que son atendidas por portugueses, gallegos o italianos en su mayoría. La verdad es que nadie, ni siquiera aquellos que repiten el insulto una y otra vez, saben por qué "pastelero" y no "zapatero" o "carnicero". Ellos se dedican a repetir como loritos, porque ser del E.A.P es muy cool.

Yo, que he visto fútbol durante mis 30 años de vida, puedo decir sin que me de pena, que no me gusta el fútbol venezolano. Creo que es una de las peores ligas del mundo. Hay problemas terribles de corrupción en la FVF, el arbitraje es como para salir corriendo (no en balde no se ven árbitros venezolanos por ningún sitio), los estadios... los estadios es lo que más tristeza me da. En unas canchas como las que hay en Venezuela, ni el mejor equipo del mundo puede jugar bien. Grama altísima, pedazos llenos de tierra y suelo irregular son algunos de sus problemas, sin contar el horrible estado en el que se encuentran baños, gradas, estacionamientos, etc. Gracias a Dios que por la Copa América, se hicieron arreglos y se construyeron algunos buenos en el interior del país. Además, el 90% de los equipos está endeudado con su plantilla, muchas veces hasta 1 año llegan a deberles de salario. Salvo el caso del Caracas FC, cuyos propietarios son los mismos de Laboratorios Vargas y que siempre han mantenido las cuentas claras.

En estos momentos estamos viviendo la EuroCopa y no hay nada que odien más los del E.A.P que este torneo. Es como el Mundial del pastelerismo. Todos los hijos de portugueses, gallegos e italianos estamos pendientes de nuestros equipos, vemos los partidos con nuestros padres y ligamos las quinielas que hicimos unas semanas antes. Y somos sometidos, también, al escarnio público si osamos ponernos la camiseta de Iniesta, Pirlo o Cristiano. El Ejército Anti Pastelero se encarga de destilar su odio por Twitter hacia esos equipos haciendo HT tipo #LeVoyATodosLosQueJueguenContraEspaña o #PasteleroDeLosDebiles. Tanto es el chalequeo, que hay gente que se que le va a esos países, (que siempre se puso la camiseta de la Roja, por ejemplo) y que ahora se medio une al odio contra sus amigos que pasan de burlas y amenazas con ser sacados del grupo. Eso sí, no es de "pasteleros" copiarse todos los cánticos del fútbol argentino para aupar a su equipo. Doble moral.

Mis padres son europeos. Me crié como una española más, solo que en El Caribe. Voy a la Hermandad Gallega desde que nací. Mis amigos bailan gallego, no joropo. Siempre llevé la empanada gallega y las tortillas que hacía mi abuela a las reuniones con mis amigos, nunca un dulce de lechoza o un majarete. El equipo que siempre fui a ver era el Galicia. Celebro 2 veces el Año Nuevo, cuando a las 6.30 pm suenan las campanadas en La Puerta del Sol por TVE y a las 12 am cuando las veo en Globovisión. El Día de Reyes era un día especial, no sólo por ser mi cumple, sino porque nuestros zapatos se llenaban de chucherías y regalitos. Mi papá y mis abuelos me dicen "bueno carallo bueno" y marcan las Z. La primera camisa de fútbol que tuve era del Depor, no de una inexistente Vinotinto que apareció hace 6 años.

¡Yo sí soy pastelera! Prefiero mil veces quedarme en casa viendo un Barcelona vs Madrid que ir al Olímpico a ver un Caracas vs Táchira. Al menos en mi casa sólo discuto con mi papá por culpa de Mourinho y no me expongo a que me linchen los de una barra que se creen dueños del fútbol nacional. Tengo 4 camisetas de la Selección Española y apenas ahora me compré la de la Vinotinto. Puedo nombrar 60 jugadores españoles de hace 20 años para acá pero no me se los nombres de todos los que juegan ahora para Venezuela, porque se me parecen demasiado. Y sí, mientras exista el Ejército Anti Pastelero y mientras más me lo digan, menos apoyo les voy a dar. En momentos como el que vive la Vinotinto, hay que sumar... no restar...








lunes, 14 de mayo de 2012

¡Pues sí, yo también me iría demasiado!

Chamos caraqueños. Frases tontitas y pegajosas. Unos nos parecen más cercanos que otros. Música de un grupo que nunca supo que iba a ser parte de eso. Un eso que ellos jamás pensaron que se iba a convertir en lo que se convirtió. Una tarea de la universidad que se vuelve el video viral del momento. Un poquito más y llegamos a Caracas Ciudad de Despedidas (CCDD).

Sin querer, sus directores y productores estuvieron en la boca de miles de personas que se preguntaban cuál había sido el fin de su trabajo. Y es que para la mayoría de los que vimos eso en Youtube, los que ahí se expresaban, nos parecen tan irreales, que no podíamos asegurar que todo el montaje no fuera una broma. Pensamos si de verdad existe alguien que ve a Caracas como una pieza de origami que puede batuquear hasta lanzarnos a todos a la nada. O un chamo que no se sienta caraqueño, porque vive "al este del este" sin saber que eso vendría siendo una zona medio fea que no está ni cerca de donde seguramente vive él, que sería al sur del este, más o menos. La tapa que cerró el frasco, fue sin duda que a una de las protagonistas le diera "grimita" ser venezolana.

Las críticas no se hicieron esperar. Iban desde la forma de hablar, las palabras que usaban, la ropa, su postura con respecto a la situación país, el mal uso de adjetivos, etc. Todos teníamos algo malo que decir de esos tipos que jamás pensaron que iban a estar sometidos al escarnio público. Como pocas veces en la vida, la oposición y el oficialismo estaban de acuerdo en algo. Esos carajos no querían a su país. Esos carajos eran unos sifrinos locos que no tenían ni idea de las verdaderas carencias y problemas que tenemos en Venezuela. El odio que nos tenemos unos a los otros se unió para enfilarse hacia un nuevo y común objetivo. Y así, todo lo que huela a Caracas, Ciudad de Despedidas es odiado. Los chicos de Rawayana son abucheados cuando van a la universidad donde estudian (y podría jurar que sus compañeros, hablan y piensan igual que aquellos a los que critican) sólo porque los que montaron el video tuvieron el error de usar un par de sus canciones. Sólo porque uno de los que habla fue baterista del grupo (sí, fue, porque tal como lo dice, ahora vive en Canadá)

¿En qué momento, dejó de darnos risa oír el "me iría demasiado" para comenzar a darnos rabia? ¿Quién tocó el botoncito del odio? ¿Qué puede estar pasando por la cabeza de una persona que lanza piedras al carro de uno de estos carajitos? ¿Qué neurona se desconecta cuando amenazamos de muerte a una chama que el único error que tuvo fue decir en voz alta y a desconocidos cosas que hemos dicho nosotros en la intimidad de nuestra familia o amigos? Ahora queremos hacerle creer a los demás que nunca nos ha dado pena viajar a Miami con los venezolanos que se colean para entrar al avión de primeros (cuando los asientos están numerados). Nos encanta vernos tolerantes y esconder que hemos deseado el exterminio de todos los motorizados que transitan por las calles de la capital. ¿Quién no ha tenido un ataque de racismo social y ha escondido el Blackberry cuando se le acerca un venezolano de esos que dan "grimita"?

La diferencia es que ahora, tenemos unos cabecillas cool que nos van dictando qué está bien, qué está IN, qué es para criticar y qué no. Gracias al Twitter tenemos una relación directa con esos personajes que admiramos y que sin saberlo, van dirigiendo nuestros gustos. Es un fail que te guste Arjona o Caramelos de Cianuro porque resulta que tanto el primero como Asier riman muy forzado y entonces es pavoso. El que no se trasnocha viendo ChataingTV no tiene nada de qué hablar en clases al día siguiente. Si no has ido a una rumba de "Los 90´s atacan" no estás en nada. El que ve "A qué te ríes" da tanta o más penita que los de CCDD porque el win de hoy en día es "Misión Emilio". Todos tienen a los mismos actores, escritores, animadores. Esos que nos dictan lo que debemos querer u odiar. Y todos los días doy gracias porque ahora sean ellos, tipos con algo en el cerebro, los que determinen las modas en Venezuela, pero siempre y cuando no nos desviemos y, como el documental, pierda la verdadera razón de ser. Su mensaje real.

Yo sí me iría demasiado. Porque más allá de levantarme y ver el cielo azul, quiero salir a la calle sin que me de miedo. Pero quiero hacerlo a cualquier hora, porque no sólo da miedo a las 3 am. Yo escondo el Ipod, el Blackberry, la cámara y el dinero en efectivo cuando me monto en el autobús a las 10 am. Odio que todas las calles estén sucias. Me desagrada que las paredes estén llenas de graffittis horrendos, carteles políticos, y ropa de buhoneros. Cuando tienes que pagarle a todos los empleados públicos que te toque conseguir para sacar un documento legal. Cuando se caen a tiros en el andén del Metro. Quiero irme a un país donde no tenga que tener 25 años de edad y 12 de experiencia para encontrar un trabajo que pague más de sueldo mínimo. Quiero vivir en un sitio donde ese mismo sueldo mínimo me alcance para vivir bien y no sólo para sobrevivir. Donde no me de tanto miedo encontrarme un malandro como a un policía.

Admiro a todos los que aun creen en este país. Admiro a aquellos que sienten que aun se puede hacer algo para echar para adelante. Yo, por ahora, sólo tengo fuerzas y esperanzas para salir a votar. De resto, firmaría el divorcio con Venezuela en cualquier momento y sin mirar hacia atrás. Con todo el amor que le tengo a mi patria, como diría la noviecita de Rodrigo en CCDD "Lo mío con Caracas es una relación amor - odio. La quiero, pero no podemos estar juntos. La quiero dejar pero siempre hay algo que me ata a ella"